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El concepto de "Good Strategy/Bad Strategy" de Richard Rumelt ofrece varios principios y estrategias que pueden ser extremadamente útiles para los estudiantes y profesionales en el desarrollo de estrategias ejecutables.
Rumelt enfatiza la importancia de identificar los problemas críticos o desafíos dentro de una situación. Esto se refleja en el componente de "diagnóstico" de su modelo de estrategia, donde se deben identificar patrones y hechos que guíen el pensamiento hacia nuevas áreas y soluciones.
Una buena estrategia no se confunde con metas ambiciosas o visiones generales. En su lugar, implica acciones concretas y políticas dirigidas a superar desafíos específicos. Rumelt critica la tendencia a sustituir una lista de deseos por pasos de acción concretos, lo que él llama "confundir metas con estrategia"
Una buena estrategia es simple y directa. Rumelt argumenta que la estrategia debe centrarse en acciones contundentes y orientadas a resultados, en lugar de en eslóganes vacíos o metas poco realistas. La estrategia debe ser clara y concisa, enfocándose en unos pocos objetivos pivotes que permitan la creación de una posición fuerte.
Rumelt destaca la importancia de aplicar las fortalezas y ventajas de una manera que explote las oportunidades más prometedoras. Esto implica identificar asimetrías o diferencias que puedan dar a la empresa una ventaja sobre sus competidores.
El núcleo de una buena estrategia, según Rumelt, consta de tres componentes:
Rumelt identifica varias características de la mala estrategia, incluyendo: