Resulta curioso hablar de experiencia hoy en día, porque se ha convertido en una de las palabras o calificativos más tramposos y traicioneros del diccionario.

Experiencia viene del latín experientĭa, y significa el hecho de haber presenciado, sentido o conocido algo. La experiencia es la forma de conocimiento que se produce a partir de estas vivencias u observaciones. Otros usos del término refieren a la práctica prolongada que proporciona la habilidad para hacer algo, al acontecimiento vivido por una persona y al conocimiento general adquirido por las situaciones vividas.

EJ: “Juan se sintió cómodo con el proyecto, pues le sobraba experiencia.”

La palabra experiencia ha entrado de manera tan profunda en nuestro lenguaje, en nuestra cotidianidad, que incluso la utilizamos para definir algo que nos sorprende, pero que al mismo tiempo, deje una huella en nosotros.

Allí es donde llegamos a la base de la palabra, y surge algo singular.

Cuando hablamos en esencia de experiencia, nos referimos a una marca en nosotros. Un tatuaje en nuestra memoria, en nuestra piel, en lo que somos y en quien somos. No sé a ustedes, pero a mi no me hace sentido cuando nos referimos a experiencia, como reemplazo o sinónimo de  “algo tsoro”.

De hecho, en el universo en el que nos desenvolvemos nosotros, la definición más exacta de experiencia, viene del mundo del diseño. Para los diseñadores, hablar de experiencia, es hablar todos los aspectos de la interacción del usuario final con la empresa, sus servicios y sus productos.

Nótese: Todas las experiencias.

El primer requisito para una experiencia de usuario ejemplar es satisfacer las necesidades exactas del cliente, sin problemas ni molestias. Luego viene la simplicidad y la elegancia que producen productos que son una alegría poseer, una alegría usar. La verdadera experiencia del usuario va mucho más allá de darles a los clientes lo que dicen que quieren, o proporcionar características de lista de verificación. Para lograr una experiencia de usuario de alta calidad en las ofertas de una empresa, debe haber una fusión perfecta de los servicios de múltiples disciplinas, que incluyen ingeniería, marketing, diseño gráfico e industrial y diseño de interfaz.

Es importante distinguir la experiencia total del usuario de la interfaz de usuario (UI), aunque la UI es obviamente una parte extremadamente importante del diseño. Como ejemplo, considera un sitio web con críticas de películas. Incluso si la interfaz de usuario para encontrar una película es perfecta, la UX será deficiente para un usuario que desee información sobre una versión independiente pequeña si la base de datos subyacente sólo contiene películas de los estudios principales.